Flores manchegas

Vaya por delante que los fritos y yo no nos llevamos muy bien, más que nada por lo que pringan, y eso por fuera y por dentro, ... aunque reconozco que algunos, dulces y salados, están más que buenos.
Para la ocasión he elegido estas Flores manchegas, dulce típico de ya sabéis donde. Al parecer tienen su origen en Campo de Calatrava (Ciudad Real) y son propias de Carnaval y Semana Santa. Yo las conocí y las probé de la mano de mi amiga Luisa, así que he recurrido a ella y me ha prestado para la ocasión su molde familiar. Natural de Manzanares, tiene más de 100 años (el molde, Luisa no!) y como veis es elemento imprescindible para dar esa forma tan bonita y regular a las flores.
Para acabar de formular la receta, también he curioseado los blogs de dos manchegas de referencia, Chus Dae y Julia Romero, y entre unas y otras y la inspiración del última hora, han salido estas "flores fusión", con una aromática mezcla de especias. Las hemos compartido como postre en una comida familiar, algunas regadas con buen chocolate negro deshecho, y han tenido buenas críticas.




Crema de calabacín

Hoy os traemos un clásico, de hecho fue la primera receta que publicamos en el blog hace ya unos cuantos años y hoy viene rejuvenecida y con nueva imagen. Entrante fácil y ligero, siempre se agradece un plato caliente de crema de calabacín cuando bajan las temperaturas. Es una preparación básica, la mayoría de cremas vegetales pueden hacerse siguiendo este patrón. 
Esta crema no lleva lácteos (#sinlactosa), creemos que no le hacen falta, pero como es una cuestión de gustos si es el caso se le pueden añadir (crema de leche, queso, ...).
Tampoco lleva patata, nunca la hemos echado de menos, pero no es incompatible. El caldo, según gustos y despensa, puede ser casero, de elaboración industrial o concentrado.
Para decorar el plato hemos utilizado unos minicalabacines con flor, que hacen bonito y son comestibles pero que, obviamente, tampoco son imprescindibles.



Arroz al horno

Este de hoy es un plato típico del Levante peninsular. Aún recuerdo los veranos en el pueblo de mi madre, donde este plato se medio preparaba en casa y la cocción se hacía en el horno de la panadería, por eso en algunas zonas también se le conoce como "arròs passejat" (paseado). A medida que el bienestar y la tecnología llevaron hornos a casi todas las casas, la costumbre se ha ido perdiendo, pero el arròs al forn no, continua presente en su dieta habitual. Se suele hacer en cazuela de barro.
Es un plato completo y contundente, y sin ser de cuchara (es un arroz seco), creo que es más adecuado para las estaciones frías, aunque se puede comer todo el año.


Carpaccio de piña y mango con sal de vainilla

La fruta fresca es fuente natural de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, presenta un alto contenido en agua y un bajo aporte calórico. Solo era un recordatorio, ya se que lo sabéis. Hay días, sobre todo después de una comida espléndida, en fiestas y celebraciones, que cuando llega la hora del postre se agradece una alternativa al dulce sin perder la magia del momento. Así que aquí tenemos un postre ligero y saludable, refrescante y con aromas que potencian su sabor natural. La sal de vainilla ha sido todo un descubrimiento, fácil de preparar, espero que con muchas aplicaciones y que se conserva indefinidamente.

La idea original de esta receta es de Gordon Ramsay, el mediático chef británico que, aparte de sus estrellas Michelin, divulga una cocina práctica, sencilla y a menudo impactante.


Moros y cristianos

Vaya por delante que bajo este sugerente nombre, Moros y cristianos, conviven recetas de diferentes países y zonas geográficas, y que en todo caso ésta es una de ellas, y además acabada a nuestro gusto del día, pero no es la única ni la original. La encontramos presente y documentada en las cocinas asturiana y canaria, en amplias áreas del continente americano, especialmente en Cuba y todo el Caribe, con este y otros nombres: arroz con frijoles, gallo pinto, casado, pabellón criollo, rice and beans, ...
El común denominador es que todas llevan, como ingredientes principales, alubias (de piel oscura) y arroz. Es por tanto un plato completo y de alto valor nutritivo, que aporta energía, proteína y todos los aminoácidos esenciales al organismo entre otros elementos.
En ocasiones se enriquece con proteína de origen animal. Nosotros en esta ocasión lo acabamos con un salteado de gambitas con chile y cebollino, que contrasta sabores y colores.